La selección española certificó su clasificación para las semifinales del Mundial 2026 tras imponerse por 2-1 a Bélgica en un duelo de máxima tensión disputado en el SoFi Stadium de Los Ángeles. El equipo de Luis de la Fuente dominó el ritmo del encuentro y mostró una madurez competitiva que invita al optimismo de cara al cruce contra Francia.
El gol inicial de Fabián Ruiz en el minuto 29 fue neutralizado por De Ketelaere antes del descanso. En la segunda mitad, Lamine Yamal rozó el gol en varias ocasiones, pero se encontró con un inspirado Thibaut Courtois, obligado a retirarse lesionado en el minuto 70. El desenlace llegó en el 88: un disparo lejano de Pau Cubarsí generó un rechace que Mikel Merino transformó en el 2-1 definitivo. La explosión de alegría en el campo tuvo su reflejo inmediato en la grada, donde un niño volvió a robar el protagonismo.
Lamine, MVP y de vuelta a su mejor nivel
Elegido MVP del partido, Lamine confirmó en zona mixta que las molestias físicas que arrastraba ya son historia. "Ya estoy al 100%, ya estoy preparado para jugar lo que el míster quiera. Poco a poco ya me voy sintiendo como soy yo, haciendo las carreras que necesito, los regates y todo", explicó el extremo, satisfecho por reencontrarse con su versión más desequilibrante. "Ningún equipo nos ha enfrentado de igual a igual en la Copa. Si Francia tiene que temer a algún equipo, es a España."
El jugador también quiso poner en valor el trabajo colectivo: "Tenemos que seguir creciendo en el juego, en la intensidad y en todo, pero sabemos la calidad que tenemos. No le tenemos miedo a ninguna selección. Somos España y hay que demostrarlo en el campo".
La celebración viral de Keyne: el pacto familiar que emocionó al país
La clasificación dejó una de las escenas más humanas del campeonato: la celebración desbordada de Keyne Yamal, el hermano pequeño de Lamine, que volvió a convertirse en protagonista desde la grada. Su reacción, captada por los videomarcadores, provocó la sonrisa inmediata del jugador sobre el césped y se viralizó en cuestión de minutos.
Según reveló la periodista Helena Condis en El Partidazo de COPE, la escena tenía un origen íntimo. Lamine estaba en el fisio cuando su madre le llamó junto al pequeño y le dijo: "Cuando acabemos el partido, si ganamos, saca la lengua". El gesto, convertido en guiño cómplice entre hermanos, se transformó en una de las imágenes del Mundial.
La celebración de Keyne, totalmente desatada, ya es una estampa habitual para los aficionados. Su forma de vivir los partidos, sin filtros y con una energía contagiosa, ha convertido al niño en un símbolo inesperado de la euforia española.
"Es como si fuera mi hijo": la relación que conmueve al Mundial
Tras ver el vídeo, Lamine no pudo evitar emocionarse. "Me emociona ver a mi hermano feliz, ver a mi madre con la vida que siempre ha querido vivir y a mis amigos. Es el sueño más grande de un niño, aparte del fútbol y de todo", confesó. Sobre Keyne, añadió: "Es todo para mi hermano, es como si fuera mi hijo y estoy enamorado de él".
La imagen del pequeño sacando la lengua y saltando sin control se ha convertido en el símbolo emocional de la clasificación. Su espontaneidad conecta con la afición, y su vínculo con Lamine añade una capa de ternura a la narrativa de una selección que vuelve a soñar con todo.
España jugará las semifinales contra Francia el próximo martes. Pase lo que pase, el torneo ya tiene una de sus historias más entrañables: la de dos hermanos que celebran juntos, a su manera, el regreso de España a la élite mundial.