La jubilación supone el comienzo de una etapa completamente diferente a lo que están acostumbrados, ya que muchas personas aprovechan para cambiar de hábitos y disfrutar de una vida más tranquila después de años de trabajo. En algunos casos, ese cambio va incluso más allá y se atreven a dejar España para mudarse a otro país donde el coste de la vida sea más asequible y la pensión permita vivir con mayor comodidad.
Eso es lo que hizo Alberto, un jubilado español de 66 años que trabajó durante toda su vida en el sector de la banca y que hace doce años decidió trasladarse a Udon Thani, una ciudad situada en el noreste de Tailandia.
En una entrevista concedida al creador de contenido Sergio Castillo, explica cómo ha sido su experiencia y por qué, después de todo este tiempo, no se plantea regresar de forma definitiva: "Aquí vives muy bien, mucho más tranquilo, más despreocupado. El que venga tiene que cambiar un poquito la mentalidad".
Aunque reconoce que al principio no le resultó fácil acostumbrarse al ritmo de vida, con el paso de los años ha sabido disfrutar de una rutina muy alejada del estrés con el que convivía en España: "Ahora no tengo ningún problema, ni inquietud, ni nerviosismo, ni estrés. No conozco a nadie que vaya con prisas". Además, explica que gran parte de su tiempo libre lo pasa al aire libre, ya que "aquí todo es verde. Hay un lago y la gente viene a caminar o correr".
El aspecto económico también terminó siendo decisivo para quedarse a vivir en Tailandia. Aunque en un primer momento llegó a plantearse pasar parte del año en España y parte allí, pronto comprendió que mantener dos viviendas era una opción muy difícil de asumir: "Seis meses aquí y seis meses en España. Eso económicamente no se puede mantener". Al final decidió quedarse en el país asiático y se compró una casa por unos 63.000 euros.
La vivienda apenas necesitó reformas, ya que únicamente hizo algunos cambios en la cocina para adaptarla a sus necesidades. Además, describe la urbanización donde vive como un lugar muy tranquilo y asegura que "estas casas son diferentes, más pequeñas, tranquilísimas", hasta el punto de que muchos vecinos creen que su nivel económico es muy superior al suyo: "Ellos creen que yo soy millonario".
Alberto considera que el menor coste de la vida le ha permitido afrontar la jubilación con mucha más tranquilidad y sin la presión económica que sentía en España. A eso se suma un ritmo de vida mucho más pausado y una forma distinta de entender el día a día. Aun así, reconoce que vivir en otro país también obliga a adaptarse a costumbres diferentes.
Después de doce años, el jubilado español asegura que ha encontrado el lugar donde quiere disfrutar de su jubilación. Aunque sigue viajando a España para visitar a su familia, reconoce que no tarda demasiado en echar de menos la vida que ha construido en Udon Thani: "A las tres semanas ya estoy pensando en volver".