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Dar positivo en un control de alcoholemia no siempre se queda en una multa y pérdida de puntos. En España, determinadas tasas de alcohol convierten la conducta en un delito contra la seguridad vial y pueden llevar al conductor ante un juez. El Código Penal establece que conducir con una tasa superior a 0,60 mg/l en aire espirado o 1,2 g/l en sangre puede castigarse con prisión de tres a seis meses.